Sabés cuánto deja realmente cada producto, y podés pausarlo en segundos si se acaba un insumo — sin tener que avisar mesa por mesa.
Del alta de un producto nuevo al control de qué queda en la heladera.
Cada producto se carga con sus modificadores (guarnición, punto de la carne, extras) y su categoría — smash burgers, combos, guarniciones, bebidas, salsas.
Al cargar el costo de los insumos, el sistema calcula solo el margen real de cada plato — para detectar qué productos conviene empujar y cuáles no.
Si se acaba un ingrediente, el producto se pausa con un motivo puntual — por ejemplo, "Pan Brioche agotado en panadería central" — y deja de mostrarse al cliente.
Cuánto queda de un barril de cerveza tirada o de un pote de salsa ya porcionado — información puntual, no un sistema de stock genérico de depósito.
Un cambio de precio, una pausa o un producto nuevo se reflejan al instante en lo que ve el cliente — sin doble carga de datos.